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EL ENEMIGO INVISIBLE

ARMAS BACTERIOLÓGICAS
Son más fácil de construir que las armas nucleares y más difíciles de controlar por parte de los estados, han sido usadas desde tiempos remotos y hoy representan el terror del mundo.

Desde hace tiempo, los científicos y los agentes de los servicios secretos y quienes durante años hicieron hincapié en la amenaza de la proliferación de armas nucleares y están centrando su atención en los peligros de la guerra química y bacteriológica.

La razón es muy sencilla. En palabras de Paul Rogery director del Departamento de Estudios sobre la paz de la Universidad de Bradford, “es mucho más difícil fabricar armas nucleares que armas químicas  bacteriológicas." Cualquier país con una industria agrícola considerable puede modificar muy fácilmente sus pesticidas y fertilizantes para fabricar armas químicas y bacteriológicas. Además según las lecciones extraídas en Irak por la UNSCOM (equipo de inspectores de la ONU), a un Estado le resulta muy difícil mantener ocultas sus actividades de investigación y desarrollo de armas nucleares pero no ocurre lo mismo con respecto a las armas químicas y bacteriológicas.

Las armas bacteriológicas y químicas no son recientes. Los romanos solían envenenar el agua de los pozos arrojando en ellos cadáveres, uno de los primeros métodos para erradicar a la población asentada en una zona. En 1346, los tártaros emplearon sus catapultas para lanzar cadáveres infectados en el interior de la ciudad amurallada de Kaffa, consiguiendo acortar el que pudo haber sido un largo asedio. Algunos historiadores creen que quizá  as¡ se introdujo la peste bubónica en Europa.

El gran inconveniente de las armas bacteriológicas y químicas -el hecho de que suponen un peligro tanto para las propias fuerzas como para las del enemigo- fue el motivo de los acuerdos para limitar su uso.

En 1972, la Convención de Armas Bacteriológicas fue firmada por Estados Unidos la Unión Soviética y el Reino Unido. Sin embargo, el acuerdo no ha resultado tan eficaz; un estudio realizado por una oficina del Congreso de Estados Unidos en 1993 llegaba a la conclusión de que Irán, Irak, Israel, Libia, Siria, Corea del Norte y Taiwán podrían ocultar armas químicas y bacteriológicas de carácter ofensivo.

¿NUESTRO PAÍS ESTA PREPARADO?

En un ataque terrorista convencional los primeros en responder son los policías bomberos servicios médicos de emergencia. Ante el bioterrorismo, la Argentina deberá poner a la salud pública y a la comunidad médica en la primera línea de defensa. Por ejemplo, los médicos deberán ser capaces de reconocer y notificar los primeros casos. El área de salud pública deberá tener un sistema de vigilancia de óptima calidad y rápida respuesta, que contenga a un grupo de expertos que pueda desplazarse inmediatamente y realizar la investigación epidemiológica en el lugar del ataque, determinando el tiempo de exposición, el número de personas infectadas y la posibilidad de contagio. Además se deberá contar con el recurso humano y de laboratorio apropiado y capacitado  para detectar el agente biológico involucrado.

Asimismo, el sistema de salud deberá brindar una rápida respuesta, que incluya, para los patógenos  de la categoría A, la provisión de medicamentos (antibióticos para el ántrax o la peste), antídotos (antitoxina para el botulismo) o vacunas (en el caso de la viruela). Se deberá constar también con una moderna red de comunicación electrónica para coordinar las actividades ante la emergencia  dentro del país y con el resto del mundo.

La lucha contra el bioterrorismo es compleja y deberá involucrar diferentes áreas del Gobierno, desde la salid hasta la inteligencia  y desde la agricultura hasta el turismo

NOTA: El autor es director del Centro de Infectología, profesor de Infectología de la UBA y de la Universidad Favaloro, y director de la Carrera de Médicos Especialistas en Infectología de la UBA.   

AGENTES BIOLÓGICOS CRÍTICOS 

Categoría A: máxima prioridad.

  • Viruela Ántrax o carbunco

  • Plaga o peste

  • Toxina del botulismo

  • Tularemia

  • Fiebres hemorrágicas

  • Se diseminan fácilmente o se transmiten de persona a persona.
    Causan alta mortalidad.
    Requieren acciones de salud pública.

    Categoría B: segunda prioridad.

    Agentes o microorganismos contaminantes del agua y alimentos.  

  • Encefalomielitis venezolana

  • Fiebre Q

  • La diseminación es bastante fácil.
    La capacidad de enfermedad es moderada y la mortalidad es baja.

    Requieren aumentar la capacidad de diagnóstico y de vigilancia.  

    Categoría C: stercera prioridad.

  • Hantavirus

  • Fiebre amarilla

  • Tuberculosis multirresistente

  • Incluyen patógenos emergentes que podrían utilizados para diseminación masiva. Fáciles de producir y de diseminar.
    Capacidad variable de enfermar y matar.

     

    Ante  la amenaza de una guerra biológica, todas las naciones deben estar preparadas. Si un ataque con armas biológicas no puede evitarse, resulta primordial realizar todos los esfuerzos necesarios para diagnosticarlo y contenerlo.  

    (*)  FUENTE: Revista Páginas de Salud, Septiembre de 2001.

    Mas información:

    Ántrax anexo 1

    Ántrax anexo 2

     

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