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El asombroso Genoma del Bacilo de Kock

A 100 años del descubrimiento del Mycobacterium Tuberculosis, Stewart, Cole y colaboradores lograron descifrar la secuencia de su genoma, cuyo conocimiento implica el desarrollo de nuevas estrategias en el combate para su erradicación.

CIEN AÑOS DESPUÉS DE KOCK

Mas de 100 años después del descubrimiento del Mycobacterium tuberculosis, se ha logrado secuenciar su genoma, `poniendo en manos de la ciencia una nueva arma para combatirlo. A pesar de la disponibilidad actual de numerosos y revolucionarios esquemas terapéuticos, así como de una estrategia de inmunización a través del bacilo Calmette-Guérin (BCG), el problema que representa la tuberculosis mantiene su vigencia, inclusive con nuevos ingredientes con nuevos ingredientes. A partir de los años 80, la tuberculosis –lejos de haber sido controlada- aumentó su incidencia, tanto en los países industrializados como en vías de desarrollo. Este incremento se ha asociado con la aparición y diseminación de cepas multirresistentes por todo el mundo y la pandemia del SIDA. Por ello la OMS declaró a la tuberculosis en estado de emergencia, como un intento para elevar la conciencia acerca del problema.

MICOBACTERIUM TUBERCULOSIS UNA BACTERIA DIFERENTE

Numerosas características diferencian ala bacilo de koch del resto de las bacterias: su crecimiento y tiempo de generación lentos, su compleja estructura parietal, su homogeneidad gética, la posibilidad de provocar infecciones latentes y su supervivencia dentro de los fagocitos del huésped infectado.La particular composición química de la envoltura celular del M. Tuberculosis, rica en lípidos, glucolípidos y polisacáridos, lo diferencia de otros grupos bacterianos.Originales vías sintéticas dan lugar a componentes particulares de su pared celulcar: ácidos micólicos, micoserósicos, y otros, los cuales estarían involucrados en la supervivencia intracelular de la bacteria, la activación de la respuesta inflamatoria y los mecanismos etiopatológicos de la tuberculosis. Los atributos mencionados influyen en la producción de infecciones crónicas que necesitan para su control largos tratamientos antibióticos, que dificultan de manera ostensible su ejecución  y facilitan la aparición de resistencia. El estado de latencia reflejaría un fenómeno de adaptación a la condición parasitaria, mediados por cambios metabólicos producidos por la interacción con el sistema inmune del huésped, que si bien controla su multiplicación es incapaz de erradicarlo.

 

 Cualquier desequilibrio de la inmunidad T-dependiente, a veces presenta muchos años después de la primoinfección tuberculosa, provoca la reactivación de la latencia y con ello al aparición de la enfermedad. Si bien las bases moleculares de los mecanismos de latencia y reactivación del M. Tuberculosis: no produce toxinas y otros factores de virulencia particulares y son pocos conocidos los mecanismos que contribuyen su supervivencia dentro de los macrófagos. Desde el punto de vista evolutivo, probablemente sus progenitores fueron bacterias del suelo que se habrían adaptado primero al parasitismo animal –sobre todo el ganado bovino- desde e cual el bacilo paso al hombre en el momento de su domesticación, cerca de 10.000 años atrás.

EL ASOMBROSO GENOMA DEL BACILO DE KOCK

Del estudio sistemáticos de las secuencias de 26 loci de un gran número de asilamientos independientes , Sreevastan y colaboradores, concluyeron que el genoma del M. Tuberculosis es inusualmente inerte y, en términos evolutivos, relativamente joven. Cole y colaboradores caracterizaron la secuencia completa del genoma del M. Tuberculosis, el cual esta compuesto de 4.411.529 pares de bases, alrededor de 4000 genes y un elevado contenidos de guanina + citosina, que influyen en la constitución de aminoácidos de sus proteínas. El M. Tuberculosis difiere de las restantes bacterias en que una porción muy grande de su capacidad codificadores se emplea en la síntesis de enzimas involucradas en la lipogénesis y lipólisis. Asombra la falta de diversidad genética de las cepas pertenecientes al complejo del cual forma parte con M. Bovis, M, Africanum, M. Microti y el bacilo de Calmette-Guérrin, con cambios escasos en la composición de nucleótidos del DNA. Este hecho constituye una ventaja para la elaboración de vacunas, ya que las proteínas expresada por las cepas serán en su mayor parte similares o bien presentarán variaciones mínimas. La historia del bacilo más famoso de la microbiología se encuentra escrita en su genoma y hoy pude informarnos acerca de sus debilidades, blancos vulnerables a las drogas y antígenos que debemos incorporar en una vacuna efectiva. De la buena aplicación de estos conocimientos depende le control de una enfermedad milenaria que hoy como nunca asoma como una de la peores plagas, ya que acaba anualmente con la vida de 3 millones de personas.

Fuente: Revista MEDICAL MAG edición Argentina volumen 10 número 91